Más que café

Todos tenemos vicios. Unos más buenos que otros, pero al final son vicios. Y los vicios son malos... ¿Por qué? Por salud (tanto mental como física), temas sociales y por gusto.
Pero aún sabiendo todo eso... ¡Como nos gusta!

Me declaro una viciosa del "Café". Me encanta. Un buen café por la mañana o uno por la tarde, o mejor los dos. Y quien sabe, quizás uno a media tarde con buena compañía.

Mucha gente habla sobre lo malo que es el café, de lo negativo que es beberlo, y sobre los efectos secundarios. Después están los pro-café que lo defienden. Yo me revindico diciendo que soy la Suiza del café. ¿Qué es eso? El café en exceso es malo, pero beber una o dos tazas mejora la autoestima, disminuye al sueño y te relaja, por extraño que parezca. Sí, relaja.
Pero yo no vengo a hablar sobre lo que todos sabemos, si no de algo que he descubierto hace unos días. ¿Y qué es? Pues te cuento...

Tomarse una taza de café te hace desconectar de tu vida. Sólo durante unos minutos, y tan sólo importa que la cafetera esté llena, que la leche se calienta (si lo tomas con ella), buscar la taza adecuada y si es necesario, acompañarlo con una galleta o bollito. Después de esos 5 o 6 minutos aproximadamente, lo que importa es soplar y disfrutar de la bebida caliente. Cuando lo estás tomando, sientes como ésta va bajando por tu esófago hasta el estómago, y ahí comienza la paz.
Después el olor del café es mágico. Te levantas de malhumor, tu gato no deja de molestar y para colmo tienes que ir con prisa, por lo que vas corriendo por todo, pero te tomas tu tiempo para prepararte el café. Es ahí cuando el aroma te golpea en la nariz y entras en paz contigo mismo.
La sensación agradable cuando pones las manos alrededor de la taza, y el calor te sube por los brazos hasta llegar a tu columna...
También es muy agradable (aunque sonará raro) pararte de estudiar, buscar una taza de café, sentarte y seguir leyendo/estudiando cuando comienza a llover. Y para ponerle la guinda, que tu gato se siente en las rodillas ronroneando. Creo que esa sería la definición de la paz.

Honestamente creo que tomar café es algo mucho más que una necesidad, es un estilo de vida, es una forma de ser. Porque después de todo, cuando entras ya no puedes salir más.

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